El Ágora de Academo
Juan Ramón Jiménez y su sentimiento místico
Por: Alfredo Loza
[…]Pues mientras el hombre no se haga
Semejante a esta verdad,
No lo entenderá; es una verdad desvelada
Que ha surgido directamente del corazón de Dios
Maestro Eckhart
En este trabajo me voy a dedicar a mostrar la relación entre la poesía de Jiménez y varias tradiciones místicas, mostrando lo que se entiende por mística en varios momentos y como la poesía como transgresora de la razón nos muestra respuestas a preguntas de un orden trascendente, y espiritual, ya que la labor poética y la mística están íntimamente relacionadas, siendo San Juan de la Cruz, Cesar Vallejo, Maister Eckhart y Avempace algunos ejemplos claros de esta aseveración.
La relación más notoria y significativa que se encuentra entre la obra de Jiménez y la tradición mística, es el tema de una aparente disolución de la voluntad del hombre gracias a un encuentro con Dios, parecido a la tercera y ultima vía mística, la etapa de los “cauterizados” como plantea San Juan, donde se ha superado el dolor de la primera vía o de los “Heridos”, y el hallazgo primero de la luz de la segunda de los “Llagados”, ya que Jiménez parece hablar no solo de una iluminación por la gracia de dios, sino de una unión del alma del hombre con Dios.
Eckhart plantea en su sermón “Dios y yo somos uno” el alma del hombre es semejante a dios, que no se encuentra ni por enzima un por debajo de él, ya que como el hijo, ha recibido todo de su padre. Esta idea de comunidad con dios es también propia de san Juan de la Cruz por medio de una superación de los sentidos comunes, lo cual nos lleva a un lugar superior donde el conocimiento de la causa última de las cosas se da, pero no de una manera racional, sino de una manera sensitiva, como el mismo sanjuán lo dice en el poema “toda sciencia Trascendiendo” del cual sito fragmentos:
De la paz y la piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendía (vía recta) […]Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay faculta ni sciencia
que le pueda emprender; […]
En este fragmento San Juan parece adelantarse a la crisis de la racionalidad del siglo XIX, ya que la razón no es suficiente para contestar preguntas de orden de corte espiritual y trascendente, es en esa crisis donde Jiménez esta incluido, haciendo un oasis espiritual en medio de un desierto cientificista, limitado y sin posibilidad de amor.
Juan Ramón Jiménez en su poesía demuestra claramente que la clave de este conocimiento esta en una autodisolución y en la esencia con Dios, esto se ve claramente en el poema “La transparencia, Dios, la transparencia”
Dios del venir, te siente entre mis manos,
aquí estas enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
Que un fuego con su aire.No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;
Eres igual y uno, eres distinto a todo;
Eres Dios de lo hermoso conseguido,
Consciencia mía de lo hermoso.
El parecido de estos dos primeros fragmentos con la idea de Eckhart, radica en que nada es semejante al ser de Dios mas que el alma entonces el alma tiene que ser abandonada y no tiene semejanza mas que en ella misma, además de que Eckhart plantea que no hay que comprender a dios y menos considerarlo como algo ajeno a nosotros sino mas bien entenderlo como es él mismo como mi propio bien y esto hace que actuemos por el desarrollo propio de nuestro ser.
Yo no tengo nada que purgar.
Toda mi impedimenta
No es sino fundación para este hoy
En que, al fin, te deseo;
Por que estas ya a mi lado,
En mi eléctrica zona,
Como esta en el amor el amor lleno.Tu, esencia eres consciencia; mi consciencia
Y la de otro, la de otros,
Conforma suma de consciencia;
Que la esencia es lo sumo,
Es la forma suprema conseguible,
Y tú esencia esta en mi como mi forma.Todos mis moldes, llenos
Estuvieron de ti; pero tú, ahora,
No tienes molde, estas sin molde; eres la gracia
Que no admite sostén,
Que no admite corona,
Que corona y sostiene siendo ingrave.
Eres la gracia libre,
La gloria de gustar, la eterna simpatía,
El gozo del temblor, la luminaria
Del clariver, el fondo del amor,
El horizonte que no quita nada;
La transparencia, Dios, la transparencia,
El uno al fin, Dios ahora solito en uno mío,
En el mundo que yo por ti y para ti he creado
Juan Ramón Jiménez al igual que San Juan de la Cruz parece que ha revelado la vía unitiva como si hubiera elevado su alma a la comprensión de lo total a la comprensión de Dios, Juan Ramón Jiménez se ha disuelto superando el dolor y la luz, la herencia espiritual de San Juan de la Cruz corre por sus letras y por su espíritu.
Esta poesía ha dejado atrás la soledad y la devastación de la primera vía y ha superado la iluminación del rayo de luz Dios ha aparecido no en forma de reclamo como la hace Vallejo sino en forma de aceptación y de comunión, Jiménez aprendió a leer con los ojos de Dios.
Esto ultimo hace que estas preocupaciones sobre el fundamento de las cosas lo obliga a expresarse con una palabra genuina y no meramente literaria juega con su relación con Dios diferente a como lo prescribe el dogma siendo una plegaria y siendo razón de todo, este Dios renace como condición de posibilidad de todas las cosas y he resucitado gracias a la palabra de Jiménez. Nietzchie dice “Dios ha muerto” Jiménez lo ha resucitado, redimensionando la relación de su espíritu con Dios, esto gracias a su libertad espiritual en no seguir únicamente el dogma en ser revolucionario pero sin ser trasgresor a pesar de plantear una experiencia vital con Dios superando la razón y la conciencia del uno limitante y uniéndose a Dios demostrando un claro amor por la vida, como lo muestra en su poema “eternidades”
¡Palabra mía eterna!
¡Oh, qué vivir supremo
—ya en la nada la lengua de mi boca—,
oh, qué vivir divino
de flor sin tallo y sin raíz,
nutrida, por la luz, con mi memoria,
sola y fresca en el aire de la vida!
Pero no solo en este poema se puede rastrear esta disolución de la forma ya que en “Árboles hombres” por medio de una metáfora mas aguda que en “la transparencia, Dios la transparencia” donde él en una soledad eterna se deshizo de su forma para oír hablar a los árboles, muestra clara de la disolución de la voluntad y la unificación del espíritu con Dios, esto es sin duda la imagen mas fuerte del pensamiento místico trasciende la impotencia de la forma material por medio de un amor con lo eterno, con la vida y las personas, melancolía del mundo visible anhelo demostrar lo que hay mas allá del mundo visible.
Los árboles se olvidaron
de mi forma de hombre errante,
y, con mi forma olvidada,
oía hablar a los árboles
Esto demuestra la participación del hombre con dios, Todo lo anterior nos hace referencia al solitario de Avempace quien plantea una unión entre racionalidad y misticismo para el acceso a Dios que para él es la verdad única, “Dios es quien os ha creado, os ha dado el oído, la vista y el intelecto. ¡Que poco agradecidos sois! (Corán 67,23); dios es el que posee en plenitud el conocimiento autentico by lo transmite al hombre que está conformado como materia; el cuerpo le sirve para hacerse visible y relacionarse, pero es mucho más que la materia de la que está constituido, posee un alma espiritual que es quien otorga el conocimiento; el yo no es el cuerpo, el yo más profundo es el alma que transciende la materia, que es lo que permanece en el tiempo y en el espacio. Ahora, posee un espíritu inteligente, santo y sabio, único, múltiple, sutil y penetrante como bien dice el libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento. Dios nos inunda y nos sobrepasa de conocimiento que es la forma de su amor y Jiménez lo entiende claramente en “Mañana de la Cruz” donde expresa:
«Ya floreció la cruz de primavera.
¡Amor, la cruz, amor, ya floreció!»
Me respondió: «¿Tú quieres que te quiera?»
¡Y la mañana de luz me traspasó!
Gracias a todo lo anterior podemos decir que la poesía de Jiménez, esta perneada por una solución espiritual y amorosa a los terribles desastres materiales que padeció a lo larga de su existencia, el dolor de los demás y el suyo se plasman en su poesía, pero no se queda ahí, ya que Jiménez tiene el valor de seguir adelante y de poner no solo una palabra se esperanza, sino un amor eterno que ilumina al que sufre, como lo muestra en el poema “Creímos que todo estaba”
CREÍMOS que todo estaba
roto, perdido, manchado…
—Pero, dentro, sonreía
lo verdadero, esperando—.
¡Lágrimas rojas, calientes,
en los cristales helados...!
—Pero, dentro, sonreía
lo verdadero, esperando—.
Se acababa el día negro,
revuelto en frío mojado…
—Pero, dentro, sonreía
lo verdadero, esperando—.
Al finalizar este ensayo se puede entender que la obra poética de Jiménez sostiene una relación con las tradiciones místicas, mostrando inquietudes y soluciones a problemas de orden espiritual y del tema del amor trascendente, Jiménez es heredero de la luchas espiritual de San Juan y otros místicos, trascendiendo las instancias materiales inspirados por un dolor subyacente a la condición humana propia, condición que solo algunos se animan a expresar y superar, entregando su alma a un sustento que no es la razón o la ciencia humana, hacen una búsqueda por el sustento ultimo de las cosa que no ha podida ser satisfecho de otra manera, libres de alma y se sensación han volado por enzima de los cielos grises del racionalismo.
Esto es sin duda algo que ningún hombre debe de perder de vista, se nos ha dotado con la capacidad de analizar, pero esa capacidad no puede doblegar a nuestra unión mas clara he íntima con el sentido de la tierra, el sentimiento, y la vitalidad, lugar donde se posa nuestra ultima esperanza.

Bibliografía
Eckhart, Maister; El fruto de la Nada; Ediciones Siruela; Madrid 2003
Julian, François; Pregunta sobre la eficacia; Ediciones Siruela; Madrid 2002